LNB - SAN LORENZO CAMPEÓN

SAN LORENZO ES EL NUEVO CAMPEÓN
En el estadio de Ferro, el Ciclón se impuso a La Unión por 87-81 y se impuso en la final por un categórico 4-0. Walter Herrmann fue elegido MVP de la final.

Ese grito esperó 30 años, desde aquella esperanzadora aventura en la primera temporada de Liga Nacional que terminó en triste descenso. Lo hizo realidad un equipo que contagió a los corazones azulgranas de tal modo que incluso aquellos que poca idea tenían de la pelota naranja están ahí, en la tribuna, y festejan los triples de Faggiano, las fintas de Aguirre, las defensas de Herrmann y los robos de Matthew como si fueran goles de Mauro Matos. Ese es el nuevo campeón argentino, después de un incontrastable 4-0 a La Unión de Formosa en la serie final del torneo.

No dejó dudas San Lorenzo. Está claro que a una final no se llega de casualidad y La Unión había hecho méritos para estar en la definición, pero en esta última instancia, los de Boedo borraron -y barrieron- a los de Formosa, especialmente en los dos encuentros jugados en el Héctor Etchart. Por eso, aunque quedaban todavía casi cinco minutos del segundo cuarto, las cerca de cuatro mil almas azulgranas entonaban a grito pelado “que de la mano de Julio Lamas” todos la vuelta iban a dar.

Porque los primeros 10 minutos mostraron paridad en el marcador, con tendencias claras: San Lorenzo, defendiendo a Torin Francis (que la venía rompiendo en la serie) muy intensamente y dejándolo casi seco -apenas un doble en el cuarto-. A La Unión sólo la salvó en ese primer chico que su tiro de tres estuvo acertado y así pudo irse tan sólo tres puntos (20-23) abajo.

Pero esa intensidad fue determinante para que la cosa tomara matices que parecían definitivos ya en la segunda manga. Porque San Lorenzo no sentía la falta de Matthew y Herrmann, porque Johnson defendía, tomaba rebotes en ofensiva, robaba pelotas y Martina se agigantaba bajo el aro. Con una ráfaga de Faggiano y Aguirre desde afuera, más un par (de las muchas que tuvo) de pelotas mal jugadas por la ofensiva formoseña, San Lorenzo, con goleo variado (todos los que entraron anotaron) se escapó a 15 (37-22) y motivó el cantito de su público, que ya empezaba a sentirse campeón a pesar de que, con triples de Orletti y algunos ajustes, la visita cerraría el primer tiempo con desventaja de 8 (39-47).

Cantó, el público, en un tercer cuarto que no se complicó más allá de un transitorio recorte de diferencias a seis puntos (que al final del parcial sería de 12, 70-58). Porque pareció siempre tener todo bajo control San Lorenzo. Cuando La Unión se acercó, aparecieron las figuras, el Penka, el Conde, bien acompañados por una dupla extranjera que dio enormes réditos. Después de un arranque demoledor, de ajustes durante la temporada y de una fase regular que se cerró con más dudas que certezas, los de Boedo tuvieron decisión, valentía, sangre fría y corazón caliente para ganar ocho partidos cerradísimos en los Playoffs (dos en estas finales) y consagrarse con total justicia, de tal manera que el pueblo sanlorencista se entregó al disfrute en los últimos 10 minutos de la campaña en la que la tónica del partido no cambió.

El triple de Herrmann, a 6m16, llevó la diferencia a la máxima de 16 (78-62) y el Etchart explotó con el alley-oop de Aguirre al Conde. Fue la frutilla de una torta que San Lorenzo decoró en cuatro partidos estupendos para devolverle a la Ciudad de Buenos Aires un título esquivo por casi 10 años (Boca fue el último campeón porteño, en 2007). Fue el título de una disciplina por la que el club apostó todo a ganador y se consagró de forma inapelable.

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