LA CONMEBOL SUDAMERICANA "ROJA"
Se hizo gigante en Río de Janeiro y volvió a levantar un título luego de siete años. Flamengo se puso 1-0, pero Independiente lo empató con un penal de Barco. Y de esta manera sumó su estrella 17 a nivel internacional. FELICITACIONES AL PUEBLO ROJO
En el comienzo, el Mengao salió con todo para buscar emparejar el global (en la ida, los de Ariel Holan habían vencido 2-1). La más clara estuvo en los pies de Everton, que se perdió un mano a mano que tapó Martín Campaña.
Luego, el local perdió vuelo. Pero, a los 30 minutos, en una pelota parada los de Reinaldo Rueda se encontraron con la ventaja. Luego de un cabezazo en el área y tras varios rebotes, le quedó a Paquetá, que marcó el 1-0 para soñar con, al menos, el tiempo suplementario.
No le duró mucho la ventaja al Flamengo: solamente cinco después, Wilmar Roldán cobró una falta en el área de Gustavo Cuéllar a Maximiliano Meza. Barco se hizo cargo y puso el 1-1 para volver a estar arriba.
En el complemento, Independiente aguantó ante un conjunto brasileño sin muchas ideas y aprovechó para salir rápido de contra. Emmanuel Gigliotti lo podría haber liquidado en una gran jugada, pero Juan se la sacó en la línea. En el final, Flamengo tuvo el segundo, aunque Réver la tiró por arriba.
De esta manera, el Rojo se hizo gigante en el Maracaná y consiguió su segunda Sudamericana (la anterior fue en 2010) y su 17mo título internacional. Volvió el Rey de Copas.
¡Volvió Independiente! Las Copas lo estaban esperando... Después de siete años de ostracismo, de ver los torneos y trofeos internacionales de lejos, de sufrir en el medio la humillación de irse a la B, de descender no sólo de categoría sino institucionalmente... Después de tantas malas, volvieron las buenas. Y no podía ser de otra forma que levantando una Copa internacional. Esta Sudamericana, la misma que había significado su último título oficial, allá en el 2010, vuelve a ser suya. Y bien merecida la tiene. Este Independiente de Ariel Holan justificó la vuelta olímpica nada menos que en el mítico Maracaná con un fútbol de alto vuelo. Con la diferencia lograda en la ida (2-1 en el Libertadores), se plantó con autoridad en el estadio del Flamengo y si bien tuvo momentos en los que debió aguantar y sufrir, sacó pecho a través del juego. Si ganar es lo que importa, hacerlo de esta forma tiene un valor doble.




