LOS TRES ARGENTINOS EN CEROSan Lorenzo en Perú, Boca en Bolivia y Godoy Cruz en Mendoza, tres 0-0 con muy pocas situaciones de goles
San Lorenzo se trae de Arequipa un empate ante Melgar. Puede ser valioso, aunque la realidad es que el equipo sigue sin capacidad creativa y fue dominado por el rival. Son 14 partidos sin ganar para el Ciclón.
Sacar un empate de visitante suele ser valorado positivamente en la Copa Libertadores. Por supuesto, San Lorenzo no tiene relativizar la importancia del punto que sacó en los 2.300 metros de Arequipa, ante Melgar.
Aunque el análisis, el sentido común si se quiere, debe poner en la balanza que el equipo no dio un paso adelante desde lo futbolÃstico.Por algo son 14 partidos oficiales sin ganar, 11 con Jorge Almirón en la conducción. Todo eso no es casualidad.
En el debut de Bernardi en el banco, Godoy Cruz empató 0-0 ante Olimpia en un pobre partido y sigue sin perder en sus estrenos en la Libertadores. Los de Garnero se fueron conformes con el punto.
Godoy Cruz perdió un poco la memoria, pero quiere volver a ser ese equipo que el año pasado le peleó mano a mano el campeonato a Boca. Y en su debut en la Libertadores mostró algunos signos de recuperación. Si bien no pasó del 0-0 ante Olimpia, el empate en Mendoza dejó buenas sensaciones entre los hinchas del Tomba.
En el arranque del segundo ciclo de Lucas Bernardi como DT, el Tomba salió con todo y Lucero tuvo una clarita en los primeros segundos. Pero eso fue un oasis en un primer tiempo donde las áreas estuvieron desiertas. El equipo de Garnero, actual bicampeón en Paraguay y lÃder invicto en el torneo, apostó a la capacidad goleadora del experimentado Roque Santa Cruz y el delantero fue sólo una sombra.
El punto, el 0-0 con Jorge Wilstermann, puede sonar a poco por la debilidad del rival, pero resulta útil y sirve por el momento, por el lugar y por las circunstancias.
Salvo en los minutos finales del cada tiempo y, más que nada, en esa triple salvada entre Buffarini, Más y Andrada en la parte final, el 4-4-2 que diagramó Alfaro no pasó sofocones. Boca fue un equipo corto en un campo desaparejo, en el que costó controlar la pelota.
La mayor preocupación para el Xeneize fue un hijo de la casa como el Pochi Chávez: bastante activo, lúcido con la pelota y metido en el partido, complicó a Boca en situaciones muy puntuales.



