El equipo de Quesada jugó una buena final ante un gran campeón, Crusaders, que aprovechó mejor sus chances para sumar su 10° tÃtulo con el 19-3. Histórica campaña de los argentinos.
Llaman a Matera al escenario organizado para premiar a los campeones y subcampeones. El ala, indiscutido como uno de los mejores del mundo, sube a recibir la distinción como figura del partido pero no se le escapa ni una sonrisa. Está triste, frustrado, enojado.Además, junto con Lavanini, dejan el equipo porque se van a jugar a Europa. Lógicas sensaciones, potenciadas porque Jaguares viajó a Nueva Zelanda a jugar contra el hÃper recontra favorito Crusaders, pero no lo hizo para participar sino para ser campeón. No pudo. El local jugó mejor y ganó 19-3.
Qué decir de estos Jaguares históricos a los que nadie daba en la final y sin embargo en esta madrugada de sábado regaron de transpiración el AMI Stadium de Christchurch. No les alcanzó y perdieron 19-3 la final del Personal Super Rugby ante Crusaders, bicampeón vigente, un equipo con oficio increÃble que aprovechó las pocas que tuvo y luego controló la historia. Aplausos para los argentinos, que volvieron a poner al paÃs en el mapa rugbÃstico.
No fue un espejismo ese comienzo de primer tiempo, con Jaguares abriendo el marcador a los 15' con un penal de Tito DÃaz Bonilla. La franquicia argentina supo anular al peligroso ataque del bicampeón, el que acumula diez tÃtulos y es el más ganador del torneo. La defensa, como siempre, era la bandera tras de la cual se encolumnaban los 15 jugadores vestidos de naranja en la noche de neozelandesa, húmeda, siempre húmeda.
Luego de haberse acomodado al terreno hostil, un rival tildado de invencible, la primera final de su historia, Jaguares se plantó de igual a igual ante el cuco, incluso robándole un line y saliendo a jugar desde abajo.
El problema es que, contra Crusaders, siempre agazapado, hay que jugar un partido perfecto. Un error se paga caro. Eso se tradujo en una recepción de DÃaz Bonilla que Todd, le sacó de los brazos, se la pasó a Whitelock, que con sus 2,02 metros corrió como una gacela y se la cedió a Taylor para que apoyara. Fue una combinación 100% entre forwards de los All Blacks.
La respuesta de Jaguares casi termina en try también, pero cuando Moroni estaba a punto de apoyar, el vivo de Hall se la robó en el aire y terminó en scrum local. El propio medio scrum fue quien generó la última: con un scrum a favor en su campo, con tiempo cumplido, parecÃa que Crusaders la mandaba afuera para irse a los vestuarios, pero Hall sorprendió al atacar. Un nuevo penal de Mo'unga terminó con el 7-3 parcial.
Naturalmente iba a ser un partido con pocas chances. Jaguares habÃa tenido una en el PT y contaba con una apenas iniciado el ST con su hombre más peligroso, Moroni (gran pase de Matera), pero tampoco la pudo cerrar porque su pase con marca encima a Orlando no llegó a destino.
Luego de ese avance, Crusaders tomó el control del partido, básicamente dominando con el scrum. A partir de esa formación logró el control de pelota y Jaguares empezó a moverse en un partido que lo incomodaba. Un tercer penal de Mo'unga dejó el 13-3 para Crusaders.La diferencia no era abismal en números, pero ya daba la sensación de que sà lo era en la cancha. Sobre todo cuando el apertura volvió a sumar a los 58' para el 16-3. Y cerró con otro para un 100% de efectividad.
El décimo de esta franquicia repleta de All Blacks. Se notó su oficio en la cancha.



