Arrancó el Abierto de Palermo, para mujeres, con un protocolo muy restrictivo y con público limitado y distanciamiento social.
El tenis profesional volvió luego de cinco meses de parate por el coronavirus. Fue en el Abierto de Palermo, Italia, con el torneo femenino. Por supuesto, hubo un protocolo que debió cumplirse. Por ejemplo, las jugadores estaban obligadas a llevar sus propias toallas y no podían darle la mano a la rival ni saludar al umpire.
Además, las tenistas tenían prohibido ducharse en el club, firmar autógrafos o acceder al pedido de fotografías de los fans. Y cada una debe someterse a test de Covid-19 cada cuatro días. Si bien se permitió público, fue limitado para cumplir con la pauta del distanciamiento social.
Las jugadoras anotadas en el cuadro principal son de 16 países, con la argentina Nadia Podoroska, ingresó este lunes al cuadro principal del torneo WTA de Palermo, en Italia, con el triunfo ante la francesa Oceane Dodin, cuarta preclasificada, por 2/6, 6/4 y 6/3, enfrentará a la belga nacionalizada francesa Fiona Ferro (53) en el cuadro principal del torneo que marca el regreso del tenis profesional. Será la única sudamericana en esa instancia.
En el primer partido oficial, la croata Donna Vekic, sexta cabeza de serie, derrotó 6-1, 6-2 a la holandesa Arantxa Rus.
También el lunes, la italiana Sara Errani jugó casi tres horas para vencer 7-5, 1-6, 6-4 a la rumana Sorana Cîrstea. Otro resultado: la bielorrusa Ekaterina Alexandrova le ganó 5/7, 6/0 y 6/1 a Kristina Mladenovic. Además, la bielorrusa Aliaksandra Sasnovich superó 7/5 y 7/6 a la española Lara Arruabarrena.
"Una jugadora dio positivo por COVID-19 en el 31 @LadiesOpenPA y posteriormente se retiró del torneo. La jugadora es asintomática", publicó la WTA en su cuenta oficial de la red social Twitter.


