River la pasaba mal en Colombia y lo empato en el final por Paulo Diaz, en un partido donde lo futbolistico paso a 2° plano por el caos social colombiano
Un partido donde no se tendría que haber jugado en la ciudad de Barranquilla, Colombia por las protestas que se viven en el pais cafetero y el partido se tendría que haber suspendido o trasladado a otra ciudad. Pero la Conmebol decidió que se jugara..
A River le costó hacer pie en Barranquilla pero logró un empate 1-1 de manera agónica ante Junior por la fecha 4 de la Copa Libertadores. Gracias al cabezazo de Paulo Díaz en tiempo de descuento, el Millonario suma seis puntos en su Grupo D y es escolta de Fluminense.
Desde el silbatazo inicial se vio a un conjunto colombiano mejor plantado en el campo, con la idea clara de lastimar a través de sus ataques vertiginosos y sus bombazos desde afuera del área.
Más allá de ese par de situaciones despilfarradas, la tercera fue la vencida para el atacante cafetero, que a los 20 quedó mano a mano con Armani tras un pase quirúrgico de Jhon Pajoy, definió entre sus piernas y dejó su apellido en el 1-0 de Junior.
En la segunda mitad, el Muñeco intentó revertir la historia con los ingresos de Agustín Palavecino y Jorge Carrascal, primero, y de Matías Suárez y Rafael Santos Borré, un tiempo después. Desde ahí en más, Junior comenzó a retroceder en el terreno, cedió la tenencia y se dedicó a esperar algún fallo para salir disparado de contra.
A los seis, Edwuin Cetré hizo pasar de largo a su marcador, sacó un latigazo que pasó muy cerca del travesaño y casi estira la ventaja para el Tiburón. Sin embargo, fue la única llegada colombiana en el complemento. River empujó en busca del 1-1, estuvo cerca en la atropellada de Bruno Zuculini a los ocho, en el zurdazo de Milton Casco pasada la media hora y en el tiro de Jorge Carrascal a falta de cinco para el cierre.
Finalmente, luego de un tiro de esquina, Paulo Díaz saltó más alto que todos y convirtió el empate agónico en el minutp 92 para que el Millonario no se marche de Colombia con las manos vacías.



