Boca Juniors derrotó 4-0 a Monagas y se quedó con el primer puesto del Grupo F de la Copa Libertadores a la espera de conocer a su rival para los octavos de final del certamen continental. Marcelo Weigandt, Valentín Barco y Luis Vázquez, en dos oportunidades, marcaron los tantos del equipo que conduce Jorge Almirón.
Monagas, un ignoto equipo de Venezuela, se plantó en la primera parte e impuso condiciones. Protestó una falta normal Bruno Valdez, una de las incorporaciones del año, sabiendo que era el único futbolista que tenía amarilla. Se ganó la segunda amonestación y el coro de silbidos cayó al mismo tiempo que Riquelme meneaba la cabeza en su palco como no entendiendo qué sucedía. Y más: Boca debió haber metido muchos más goles que cuatro.
El gol llegó en el momento más tenso, segundos después de la expulsión de Valdez. Los venezolanos marcaron como amateurs en un córner en contra y Waigandt desvió por el segundo palo y remate de un solitario Payero.
Lo del segundo tiempo se pareció a un entrenamiento. O mejor: a un duelo entre profesionales e improvisados.
Valentín Barco, el otro de los ovacionados, entró con libertad por su sector después de una pared con Fabra y de derecha puso el 2-0. Se trepó al alambrado el Colo y se besó el escudo para el delirio de todos. Es el cuarto futbolista de la historia de Boca más joven en marcar por Copa Libertadores con 18 años, 11 meses y 6 días (detrás de Cangele, Komar y Carlos Tevez, el más precoz de todos).
Quedó tiempo para el doblete de Luis Vázquez, que no convertía desde agosto del año pasado. El atacante desperdició un par de situaciones para por fin después despacharse con dos buenas definiciones.
Ganó y goleó Boca y se metió en los octavos de final. Pero no gustó, muy a pesar de jugar ante un rival débil, tal vez el peor de la Libertadores. Igual, se impuso con autoridad y se permite soñar.

