El análisis no serÃa diferente si el rosarino Emiliano Boffelli hubiera acertado ese penal largo (53 metros) y levemente esquinado sobre el touch izquierdo pero absolutamente factible para el “cañón” que tiene en su pierna derecha, a 24 segundos del cierre. O si el árbitro australiano Angus Gardner no hubiera tratado a Argentina como “un paÃs chico”, como sostuvo un visiblemente enojado Mario Ledesma al final del partido luego de repasar dos penales, uno de Picamoles por un offside grosero a los 36 minutos del complemento, y otro de Laurent, frente a los palos y ya con el tiempo de descuento jugándose.Con la mente frÃa y las pulsaciones mucho más bajas, hay que decirlo: Los Pumas no jugaron bien en su esperado debut mundialista ante Francia. Una desilusión tremenda. Y más que una picardÃa. Y, por sobre todo, la sensación de que después de tanto preparar el partido más decisivo de la primera fase
El 20-3 con el que terminó el primer tiempo marcó también otra certeza: habÃa que cambiar o, más allá de la derrota final, la diferencia serÃa aún más abultada. Y demoledora para el espÃritu. Entonces, con los backs atados y sin sorpresa (se insistió demasiado con el ataque punzante de De la Fuente y la pelota no les llegó jamás a los wines),todo quedó en manos de los forwards. Y el pack tomó la responsabilidad. Por eso, ya al minuto del segundo tiempo se vio un cambio en la actitud: de un penal factible a los palos para Sánchez se fue al line donde Ortega Desio la ganó fácilmente en las alturas. Y de ahà llegó el maul para el try de Guido Petti. Apenas 11 minutos más tarde, otra vez la misma receta: penal, line ganado por el propio Petti, maul y Julián Montoya aterrizó con la pelota, su cuerpo y su alma en el ingoal francés.
Se podÃa. Se creyó. Se buscó. Y a los 28 minutos Urdapilleta, después de un par de penales, puso al frente a Los Pumas en el marcador por primera vez desde aquella temprana ventaja que habÃa conseguido Sánchez con un penal a los 14 minutos de iniciado el partido.
Sin embargo, allà quedó reflejado otro punto flojo que se viene repitiendo en los últimos partidos de Los Pumas: la poca fortaleza para sostener un resultado a favor. Es que de la salida francesa de la mitad de la cancha, la pelota se perdió, Dupont aprovechó para dar un par de puntadas con sus delanteros y cuando López estuvo frente a los palos, facturó con el drop.
En el balance queda entonces que, más allá de la garra y la confianza recuperada en los segundos 40 minutos y el buen nivel mostrado por el maul y las formaciones fijas, al máximo nivel no se puede regalar un tiempo como lo hicieron esos Pumas sin tackle e insolventes en el reposicionamiento defensivo. También, que hubo jugadores lejos de su nivel (ya se habló de Sánchez pero tampoco anduvo bien la tercera lÃnea y Cubelli jugó muy presionado). Quizá Petti y Boffelli fueron los puntos más altos y Urdapilleta y Carreras entraron en buena sintonÃa. El sistema de juego no pudo llevarse a la cancha y Francia, sin demasiados argumentos, terminó animándose a jugar desde cualquier lugar. Se sabÃa que en el desorden los franceses son peligrosos y justamente Los Pumas entraron en esa inercia negativa.




