
El Xeneize dejó atrás las dificultades por los contagios de coronavirus y le ganó con oficio al Libertad de Ramón Díaz en Paraguay. Triunfo clave en el reinicio de la Libertadores para quedar como puntero del Grupo H.
De entrada nomás, habrá que decir que Boca rompió la enciclopedia entera. No un libro, ni dos, ni tres. La enciclopedia. Y no sólo por los goles de Salvio que abrieron y cerraron un triunfo tremendo, espiritual, casi místico. Sino también por la autoridad, el oficio, la contundencia y, claro, por todo lo que pasó. Señores, acá está el campeón. Sano y Salvio. Como si las dificultades que tuvo en la preparación y los contagios masivos de Covid no le hubieran hecho ni cosquillas. En el reinicio de la Copa Libertadores, venció 2-0 al Libertad de Ramón Díaz y quedó como líder del grupo H.

Con Miguel Ángel Russo en Argentina por precaución, el equipo finalmente quedó en manos de Leandro Somoza. Eduardo Salvio fue la gran figura de la noche y lo de Libertad, viniendo en actividad muy flojo.
