
En un partido muy cambiante el equipo de Gallardo no ligó y, con dos goles en contra de Enzo Pérez y Angileri, terminó 2-2 en Brasil. Igual, dio una buena imagen tras seis meses sin acción, y sumó un punto que puede ser clave para clasificar.

El arranque del encuentro no resultó auspicioso para el conjunto de Marcelo Gallardo, Hernanes avisó primero con un disparo desde lejos que sacó Franco Armani y a los nueve minutos y tras un veloz avance, Reinaldo mandó un centro de pique desde la izquierda, la pelota le pegó a Enzo Pérez, al palo y dejó sin chances al uno millonario.
Enseguida, Julián Álvarez exigió al arquero, y a los 17 llegó a la línea de fondo por derecha y envió el centro atrás que Rafael Santos Borré aprovechó para convertir en el empate cara a cara con Tiago Volpi.
River salió manteniendo la misma actitud en el segundo tiempo, presionando alto y sorprendiendo a San Pablo, que intentaba articular jugadas aunque varias veces se topó con un equipo rival estructuralmente aceitado.

La presión, con muchos futbolistas en ataque, surtió efecto. Martínez Quarta terminó haciendo una jugada personal que incluiría una asistencia deliciosa. Fue el 2-1 parcial, que motivó un festejo alocado de Gallardo y que llegó gracias a un gran remate de Julián Álvarez.
Sin embargo, San Pablo se aprovechó de un desajuste defensivo, atacó por derecha, un centro bajo fue desviado parcialmente por Armani pero Angileri se llevó por delante la pelota. Y fue gol. Y fue 2-2 para un River que mereció más porque, pese a llegar sin fútbol, se plantó como si no le faltara ritmo. Un indicio positivo.
