En Córdoba, Boca goleó a Tigre y se consagro en la Copa de la Liga Profesional, goles de Rojo, Fabra y Vazquez
El Xeneize goleó por 3-0 a Tigre en la final, con goles de Marcos Rojo, Frank Fabra y Luis Vázquez, en un Mario Alberto Kempes de Córdoba colmado. El equipo de Sebastián Battaglia, que tuvo un semestre con altibajos en el que incluso se puso en duda la continuidad del DT, alza un nuevo título local. Ahora, tras los festejos, se preparará para afrontar un mano a mano con Deportivo Cali por un lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores.
Fue de Boca porque fue mejor. Y los mejores, ganan. Fue de Boca porque lo buscó. Y el que busca, encuentra. Fue de Boca porque aguantó su peor momento. Y una buena defensa, algunas veces, es el mejor ataque. Fue de Boca por peso de equipo, por chapa de candidato, porque también, esta vez, tenía que ser de Boca. Fue de Boca 3-0, con contundencia, con goleada, con autoridad. Fue de Boca por ese cabezazo de Rojo que se le escapó a Marinelli. Fue de Boca por ese golazo a lo Roberto Carlos de Fabra. Fue de Boca por Vázquez, cada vez que entra, no falla. Fue de Boca. Es de Boca, la fiesta interminable que necesitaban sus hinchas.
El Xeneize logró abrir el marcador sobre el final del primer tiempo: Marcos Rojo ganó de cabeza en el área, Gonzalo Marinelli no pudo controlar la pelota y fue gol para el Xeneize, que pasaba al frente en la gran final de la Copa Liga Profesional.
Tigre reaccionó en la segunda mitad: salió a llevarse por delante a Boca y tuvo chances claras de gol, pero Mateo Retegui -cuyo pase pertenece a la institución de la Ribera- falló en las tres oportunidades que tuvo.
Y, cuando peor la pasaba, el Xeneize estiró la ventaja: Frank Fabra recibió, se perfiló y disparó un bombazo directo al ángulo del arco de Gonzalo Marinelli. Inatajable. Golazo y 2-0 para el equipo de Sebastián Battaglia, que ya se ilusionaba con una nueva estrella.
El golazo del lateral colombiano fue un golpe de nocaut para el Matador, que no reaccionó. Y, cuando el encuentro llegaba a su fin, Luis Vázquez sentenció la victoria por goleada con un tanto de cabeza, para desatar la locura de la hinchada Xeneize en el Mario Alberto Kempes.



